Cuento corto: Polaco Milagroso De Steven Millhauser

¿Qué irónico es que algunas personas realmente no aprecien lo que tienen o se den cuenta de algo bueno hasta que se ha ido? Sin embargo, muchos pueden decir que algunas personas tienen que recorrer el camino de la pérdida y la desesperación para darse cuenta de las cosas que son importantes. Otros simples pueden simplemente vivir una vida de engaño para ignorar el presente y así perderse las cosas importantes. Para ser tu ser auténtico, uno necesita ser honesto con uno mismo y para que algunos lleguen a la autenticidad, puede requerir desesperación o pérdida. En esta revisión, el narrador parecía tener una obsesión con una imagen auto consumidora que se crea utilizando un limpiador de vidrios que crea una perspectiva falsa prometedora y vital que lo hace muy feliz en su hogar. Su hogar se ha convertido en su refugio en cierto sentido y show mostrar más contenidoLa suposición de que siempre que necesitamos a alguien o algo, siempre estará allí es una creencia falsa; lo que es prometedor es la relación que las personas fomentan tienen entre sí. Tener la mentalidad de que las personas siempre estarán ahí para ti, sin importar lo que a veces termine haciéndote daño emocionalmente cuando no están ahí para ti. En el esmalte Milagroso, la obsesión del narrador comienza con poner el esmalte milagroso en los espejos. Durante su obsesión, tuvo una novia llamada Monica que toleró su obsesión con su espejo durante algún tiempo. Al principio, él la convence de lo bien que se ve en los espejos. Un día se da cuenta de que no le gustaban los espejos y en quién se estaba convirtiendo el narrador; dice: «No puedo. Lo intenté, pero no puedo. Tendrás que elegir.»(Millhauser117). Mónica odiaba que el narrador no la mirara ni la felicitara, solo la admiraría cuando pudiera verla a través del espejo. Cuando lo dejó, le tomó una semana darse cuenta de lo importante que era Mónica en su vida. Por ejemplo, el narrador afirma: «Desde el principio había habido un profundo parentesco entre Mónica y yo. Era cautelosa, entrenada para esperar poco de la vida, agradecida por los pequeños placeres, en guardia contra las promesas, acostumbrada a hacer lo mejor de las cosas, con el hábito de querer y no atreverse a querer algo más » (Millhauser118) el narrador finalmente comprendió lo genial que era Mónica antes de su obsesión con

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