No, las personas autistas no tienen un sistema de neuronas espejo «roto» – nueva evidencia

Por el bloguero invitado Helge Hasselmann

Los científicos todavía están luchando para comprender las causas del autismo. Una dificultad para vincularse con los demás representa uno de los síntomas centrales y ha sido el foco de varias teorías que tratan de explicar exactamente por qué se producen estos déficits.

Uno de los ejemplos más destacados, la «hipótesis del espejo roto», sugiere que la culpa es de un desarrollo deficiente del sistema de neuronas espejo (MNS). Observadas por primera vez en monos, las neuronas espejo son más activas cuando realizas una determinada acción y cuando ves a otra persona participar en el mismo comportamiento, por ejemplo, cuando sonríes o cuando ves a otra persona sonreír.

Este «reflejo» ha sido hipotetizado para ayudarnos a entender lo que otros sienten al compartir sus estados emocionales, aunque esto es controvertido. Otro comportamiento que se cree que depende de un sistema de neuronas espejo intacto es la mímica facial, la forma en que las personas imitan espontánea e inconscientemente las expresiones faciales emocionales de los demás.

Curiosamente, los estudios han demostrado que las personas con autismo no imitan espontáneamente las expresiones faciales de otros, lo que podría explicar por qué a menudo tienen dificultades para «leer» las emociones de las personas o tienen problemas para interactuar socialmente. Algunos expertos han afirmado que estos hallazgos apoyan el reflejo «roto» en el autismo, pero esto ha seguido siendo controvertido. Ahora, un estudio en Autism Research ha utilizado una nueva forma de medir la mímica facial y los resultados arrojan nuevas dudas sobre la idea de que el autismo es causado de alguna manera por un sistema de neuronas espejo roto.

Martin Schulte-Rüther y sus colegas hicieron uso de un fenómeno psicológico bien estudiado: que realizar ciertos movimientos (por ejemplo, levantar el dedo derecho) es más difícil cuando vemos a otra persona realizar un movimiento similar (pero no el mismo) (por ejemplo, levantar el dedo medio). Esto podría explicarse porque reflejamos automáticamente los movimientos de la otra persona, lo que luego interfiere con nuestra propia acción. Algo similar sucede con las expresiones faciales, también: Ver a alguien sonreír hace que fruncir el ceño sea más difícil para nosotros. Debido a que esto se basa en un sistema de neuronas espejo intacto, los autores plantearon la hipótesis de que, si este sistema se perturba en el autismo, las personas en el espectro no experimentarán la interferencia de las expresiones faciales de otros.

Los investigadores pidieron a 18 niños/adolescentes con autismo (edad promedio de 16 años) y a 18 controles masculinos neurotípicos de edad emparejados que sonrieran o fruncieran el ceño dependiendo del color de un punto que aparecía superpuesto en la imagen de una cara sonriente, con el ceño fruncido o neutral. Se instruyó a los participantes a centrarse en el color de los puntos en lugar de en las caras, pero en realidad parte de la idea de este diseño era que la ubicación de los puntos significaba que las caras eran imposibles de ignorar, esto era para contrarrestar la posibilidad de que los participantes con autismo simplemente estuvieran menos inclinados de lo normal a mirar estímulos faciales o sociales.

Para verificar si los déficits observados eran específicos de los estímulos emocionales, los participantes también completaron una tarea similar con puntos superpuestos a estímulos no faciales carentes de emoción, como un diamante. Para todos los tipos de estímulos, los investigadores evaluaron si los participantes realizaron las expresiones emocionales apropiadas y con qué rapidez, registrando su actividad muscular facial con una técnica llamada electromiografía.

En ambas tareas, los participantes de control y aquellos con autismo se desempeñaron más rápido y con menos errores cuando la acción requerida era congruente con la expresión emocional de la cara superpuesta; en otras palabras, la mímica facial automática estaba intacta en el autismo. Curiosamente, los controles con mayor empatía autoevaluada mostraron una sonrisa más rápida en condiciones congruentes, mientras que los individuos con autismo no mostraron correlación entre la mímica facial automática y la empatía.

¿Qué significa esto para comprender las condiciones del espectro autista?

Estos resultados no apoyan la hipótesis del espejo roto porque muestran que la mímica facial involuntaria y espontánea, que supuestamente depende del sistema de neuronas espejo, está intacta en individuos con autismo. Este es un resultado emocionante porque contrasta con investigaciones anteriores e indica que, si bien las personas con autismo luchan por comprender a los demás, esto no es atribuible a «espejos rotos».

En línea con un sistema funcional de neuronas espejo, los déficits relacionados con el autismo en las interacciones/vínculos sociales podrían ser la consecuencia de una motivación social reducida. Por ejemplo, tal vez los individuos con autismo imitan menos la expresión facial de los demás, no porque carezcan de la capacidad para hacerlo, sino porque están menos motivados para vincularse socialmente o porque los estímulos sociales no son tan sobresalientes o gratificantes para ellos. En una nota positiva, dado que el sistema de neuronas espejo parece estar intacto en el autismo, futuros estudios podrían profundizar en cómo hacer uso de este hecho para desarrollar posibles terapias.

_________________________________ ResearchBlogging.org
Schulte-Rüther, M., Otte, E., Adigüzel, K., Firk, C., Herpertz-Dahlmann, B., Koch, I., & Konrad, K. (2016). Mecanismos de espejo intactos para emociones faciales automáticas en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista Autism Research DOI: 10.1002/aur.1654

—lectura adicional—
Neuronas espejo: ¿el concepto más promocionado en neurociencia?
¿Cuál es la forma correcta de hablar sobre el autismo? No hay una
experiencias sensoriales de niños autistas, en sus propias palabras
Una mirada tranquila al concepto más promocionado en neurociencia: neuronas espejo

Post escrito por Helge Hasselmann para el BPS Research Digest. Helge estudió psicología y neurociencias clínicas. Desde 2014, es estudiante de doctorado en neurociencias médicas en el Hospital Universitario Charité de Berlín, Alemania, con un enfoque en la comprensión del papel del sistema inmunológico en la depresión mayor.

Nuestro correo electrónico semanal gratuito lo mantendrá actualizado con toda la investigación psicológica que digerimos: ¡Regístrese!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.